Grupos sanguíneos y comidas compatibles

Uno puede encontrarse verdaderas gilipolleces circulando por la red. Pero cuando se trata de temas relacionados con la salud, la cosa se dispara: homeópatas, maestros reiki y demás personajes han encontrado un medio perfecto para difundir sus sinsentidos. Y con la dieta hemos topado. El tema de la dieta es especialmente propenso a ser tratado por gente que no tiene ni idea. Es un tema sumamente complejo, que ni los científicos tienen claro. Y sin embargo, en Internet encontrarás miles de sitios dedicados a ello. Bien: desconfía.

La cosa no queda aquí, sino que los homeópatas tienen especial predilección por dar consejos falsos sobre cosas que ni siquiera han estudiado. Y aquí llegamos a los grupos sanguíneos. Según la teoría propuesta por un tal James D’Adamo, lo saludable que sea una dieta para una persona dependerá principalmente del grupo sanguíneo de ésta. Es decir: existe una dieta recomendable diferente para cada grupo sanguíneo. Antes de entrar en el poco sentido que tiene esta teoría, vamos a ver qué son los grupos sanguíneos.

Sistema ABO

Los grupos sanguíneos son una clasificación de la sangre en función de la presencia de un antígeno en la superficie de eritrocitos. ¿Qué significa esto? De los cientos de proteínas y moléculas que probablemente tiene un eritrocito en la membrana, hemos escogido una de ellas para clasificar la sangre en cuatro tipos. No, no hemos escogido esa molécula al azar, sino porque es útil para realizar transfusiones de sangre: la aceptación de la transfusión dependerá del grupo sanguíneo.

Según el genotipo de la persona, podremos encontrar tres formas de ese antígeno en la membrana de los eritrocitos: A, B, O. El gen que regulará todo esto codifica para una enzima del tipo glucosil-transferasa. Esta enzima unirá un azúcar a un carbohidrato de la membrana. Y aquí tenemos los tres tipos de antígenos:

  • La variante A del gen producirá una enzima que unirá un azúcar N-Acetil-Glucosamina al carbohidrato.
  • La variante B del gen producirá una enzima que unirá un azúcar Galactosa.
  • La variante O del gen producirá una enzima que no funciona, y dejará al carbohidrato tal cual.

Esquema_ABO

Una vez sabemos qué diablos es esto del grupo sanguíneo, vamos a meternos de lleno en la teoría del señor D’Adamo. Según él, la sangre reacciona de manera diferente a la comida dependiendo del tipo sanguíneo. Esto no se lo inventa así porque sí. Para argumentar a favor de esta hipótesis, los homeópatas y asociados explican el origen evolutivo de los grupos sanguíneos, lo cual está muy bien. Aunque cometen serios errores: D’Adamo se refiere al grupo O como “el cazador”, ya que, según él, fue el primero que se originó. Aquí puede verse el poco conocimiento de este naturópata de la naturaleza de los grupos sanguíneos. El grupo O proviene de un gen truncado, esto es, que tiene un cambio que produce una proteína no funcional. ¿Cómo diablos propone este buen hombre que primero surja la proteína no funcional y que después evolucione para serlo? Por supuesto, las investigaciones actuales sugieren lo contrario: el grupo A es el más antiguo.

El momento clave del engaño llega al relacionar los orígenes evolutivos con la supuesta reacción de nuestra sangre a la comida:

Pues bien, para los D’Adamo la reacción de cada uno de los tipos sanguíneos se debería a que la sangre guarda una especie de “memoria celular” que “recuerda” su ancestral tipo de alimentación.

Fuente: Grupo sanguíneo y dieta

Memoria celular que recuerda qué comían nuestros antepasados. Al nivel de curación cuántica o energía positiva, vaya. Para explicar el mecanismo de rechazo, los homeópatas se remiten a las lectinas, un tipo de moléculas que se unen a azúcares. Sin embargo, no hay estudios que sugieran aglutinación dependiente del grupo sanguíneo entre la sangre y diferentes tipos de alimentos. Búscala: no la encontrarás, no existe. Lo que sí hay, es una review de The American Journal of Clinical Nutrition, donde se repasan artículos referentes al tema para sacar conclusiones:

No evidence currently exists to validate the purported health benefits of blood type diets. To validate these claims, studies are required that compare the health outcomes between participants adhering to a particular blood type diet (experimental group) and participants continuing a standard diet (control group) within a particular blood type population.

Fuente: Blood type diets lack supporting evidence: a systematic review

Intentándose meter en la mente de un naturópata, uno llega a ver dónde está el error. El error está en pensar que los grupos sanguíneos son eso: tipos de sangres. Pero no es así, es una clasificación arbitraria, basada en que es práctico clasificar a la sangre en función de si una persona se morirá o no al hacerle una transfusión. Hay estudios que sugieren que puede haber algo más, relacionando los grupos sanguíneos con enfermedades como carcinomas o cáncer de páncreas. Pero son eso, estudios, no elucubraciones.

Pseudoscience

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