Transposones y la evolución del HIV

TransposonsUno de los temas que me pareció más interesante de la asignatura de genética molecular fue, sin lugar a dudas, el hecho de descubrir lo que eran los transposones. Para aquellos no familiarizados con el término, un transposón es una región del DNA que tiene la capacidad de perpetuarse dentro de nuestro genoma, puede replicarse y saltar de una zona a otra de nuestros cromosomas, pero no ejerce ninguna función biológica.

La importancia de esto vista desde el prisma de la teoría evolutiva es brutal: si no ejerce ninguna función, si sólo hace que gastar energía de las propias células en las que vive, si puede ocasionar daños en el DNA del huésped (si salta y se coloca en medio de un gen funcional, por ejemplo), ¿por qué existen los transposones? ¿no deberían haber sido purgados durante el transcurso de la evolución?

La selección natural puede actuar a diferentes niveles: puede actuar a nivel de individuos completos (sobrevivirán aquellos organismos con la mejor combinación de genes en su genoma), pero también puede actuar a un nivel inferior; esto es, a nivel del propio DNA. Aquellas secuencias de DNA que sean capaces de “sobrevivir”, de perpetuarse, estarán seleccionadas favorablemente respecto a las que no puedan hacerlo. Aquí nacen los transposones. Si uno le echa un poco de imaginación, puede decir que los transposones son seres que evolucionan dentro de seres que evolucionan.

Hay muchos tipos de transposones, pero uno en particular me pareció más interesante que los demás: aquellos que tienen secuencias LTR en sus extremos. Estas secuencias (long terminal repeat) son exactamente iguales que las que tienen los virus de RNA de tipo VI. Dentro de este grupo de virus encontramos el virus del SIDA, por ejemplo. Se caracterizan porque su genoma está formado por una cadena de RNA, que se transforma en DNA bicatenario gracias a la enzima transcriptasa inversa, y se integra en el DNA del huésped. Pues los transposones con secuencias LTR, ¡también poseen la transcriptasa inversa! Y no sólo eso, sino que forman partículas envueltas en una cápsida igual que la de los retrovirus. Lo único que poseen los retrovirus que no poseen los transposones LTR son proteínas que interactúan con la membrana del huésped, permitiendo salir de la célula a las partículas víricas.

genoma_ltr

Esto plantea dos hipótesis para el origen de los retrotransposones:

  1. Por un lado pudieron provenir de un retrovirus que, por azar, perdió la capacidad de escapar de su célula huésped, quedando confinado para siempre en la célula que en su día infectó.
  2. Por otro lado, los retrotransposones pueden suponer el material a partir del cual evolucionaron los retrovirus, apareciendo éstos posteriormente gracias a la adquisición de esa capacidad de salir de la célula.

Cabe destacar que este tema no es baladí: un 8,1% de nuestro genoma está formado por transposones con secuencias LTR. Y este porcentaje corresponde sólo a este tipo de elemento móvil, que no es ni siquiera el más abundante. Descubrir el origen de los transposones constituiría dar sentido a una buena parte del DNA de los organismos vivos.

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