¿Por qué nos desmayamos si nos pasamos bebiendo?

Muchos habremos vivido o presenciado un síncope debido a una ingesta desmesurada de alcohol. Si bien este síncope habrá ido precedido de una serie de efectos psicológicos, no nos vamos a centrar en estos, sino en el desmayo en sí.

Para saber qué es lo que el alcohol está alterando en nuestro organismo, vamos a tener que adentrarnos en nada más y nada menos que en el metabolismo de la glucosa, pero no sin antes pasar por la propia metabolización del alcohol en el hígado.

El etanol, eso que llamamos alcohol (con acierto, pues es un tipo de alcohol), empezará su viaje por la vena porta una vez haya sido absorbido por el intestino. La vena porta va directa al hígado, el encargado de organizar, transformar y distribuir los productos que hemos ingerido (excepto los lípidos, pero esa es otra historia). Allí, el hígado se pondrá a trabajar al máximo para acabar con el etanol. Para ello hará uso de la enzima Alcohol deshidrogenasa. Ésta, como su nombre indica, catalizará una reacción de oxidación: extraerá electrones del alcohol, que pasará a formar otra cosa. Esta otra cosa es el acetaldehido.

Alcohol_DeshidrogenasaComo puede apreciarse, esta reacción conlleva una acumulación de NADH y una disminución de NAD+. Esto no debería suponer ningún problema, de hecho, muchas reacciones que tienen como objetivo la obtención de energía conllevan la acumulación de este NADH, que acabará transfiriendo sus electrones al oxigeno, obteniendo así ATP, la verdadera moneda de intercambio energético en las células. Sin embargo, por cada molécula de etanol que entra en las células hepáticas obtenemos un NADH y perdemos un NAD+.

El problema viene si ingerimos muchas moléculas de etanol. Estos cambios en las concentraciones de NAD+ y de NADH serán tan grandes, que muchas enzimas se verán afectadas: aquellas que utilicen como sustratos el NADH y el NAD+ empezarán a funcionar más en un sentido o en otro. Vamos a poner una serie de ejemplos:

  • La lactato deshidrogenasa dejará de producir Piruvato, es decir, se acumulará Lactato.
  • El Glicerol 3 fosfato dejará de producir dihidroxiacetona.
  • El Oxalacetato se convertirá en Malato.

Todos estos nombres pueden sonar a chino, pero tienen algo en común que es lo importante: son las vías de entrada a la gluconeogénesis. La gluconeogénesis es el proceso que permite fabricar glucosa a partir de otros compuestos más oxidados. Así, después de una ingesta exagerada de alcohol, el hígado deja de poder fabricar glucosa, el combustible principal de nuestro organismo. ¿Pero es esto importante? Pues depende del estado en el que nos encontremos:

GluconeogenesisEn la fase absortiva, es decir, después de comer, la gluconeogénesis se encuentra inhibida. La glucosa provendrá del intestino, de lo que acabamos de ingerir, y el hígado no necesitará fabricarla.
En la fase post-absortiva, en cambio, la glucosa que entra por la dieta es prácticamente cero (de hecho, es esto lo que define esta fase). La glucosa vendrá de las reservas de glicógeno del hígado, que es precavido y guarda grandes cantidades durante la fase absortiva. No obstante, estas reservas son limitadas, pues es difícil acumular grandes cantidades de glucógeno sin engordar muchos quilos. El hígado tendrá que fabricar glucosa a partir de otros compuestos: a partir del lactato, a partir del piruvato, a partir del oxalacetato, a partir del glicerol (que proviene de la oxidación de grasas…) Sin embargo, en la situación que hemos planteado, sencillamente no podrá hacerlo a un ritmo suficientemente alto.

Como ya he comentado, la glucosa es el combustible principal del organismo. No obstante, muchos tejidos pueden dejar de consumir tanta glucosa y utilizar otros sustratos, como son las grasas o los aminoácidos. Sin embargo, hay un tejido de vital importancia que depende casi exclusivamente de la glucosa para mantenerse vivo. Y aquí llegamos al síncope. Ese tejido es el cerebro. Debido a la barrera hematoencefálica, el cerebro no puede alimentarse de ácidos grasos, el principal combustible alternativo de nuestro organismo. Por eso mismo, depende de la glucosa enormemente, y el cuerpo debe encargarse de mantener unos niveles de glucosa en sangre más o menos constantes.

Después de beber mucho alcohol, la gluconeogénesis se detiene. Si nuestro organismo se encontraba en una fase donde ésta vía metabólica no era importante (después de comer), esto no es un gran problema. No obstante, si nuestro cerebro dependía en ese momento de la gluconeogénesis del hígado para obtener glucosa, la cosa se pone fea. Tan fea, como que el cerebro no obtiene la energía necesaria, y cuando esto ocurre… nos desmayamos.

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