La cura del SIDA

Human_Immunodeficency_Virus_-_stylized_renderingEl VIH, el virus causante del SIDA, infecta principalmente a un tipo de linfocitos llamados T CD4+. Estos linfocitos tienen un papel importante en la activación de otros linfocitos (los B), que una vez activados, se transforman en células plasmáticas, capaces de sintetizar grandes cantidades de anticuerpos. Así, los linfocitos T CD4+ son un elemento muy importante en la respuesta inmunitaria, de ahí que el SIDA sea un síndrome tan devastador.

A pesar de muchas teorías conspiratorias , encontrar una cura para la infección por el VIH es una prioridad de la investigación de nuestro tiempo.

Hasta ahora y hasta donde yo sé, el VIH sólo ha podido ser erradicado del todo en tres personas: el famoso paciente de Berlin (Timothy R. Brown), y dos hombres más (“los pacientes de Boston“). En los tres casos, tras un trasplante de médula, los niveles del virus en sangre parecen haber desaparecido.

Timothy Brown, un paciente con SIDA y leucemia, tenía que someterse al tratamiento habitual para la leucemia: quimioterapia para acabar con las células cancerígenas y un posterior trasplante medular, para reponer los leucocitos eliminados con la quimioterapia. Sin embargo, el hematólogo Gero Hütter, buscó un donante particular para su paciente. Seleccionó a uno que fuera naturalmente resistente al VIH, un donante con una deleción en el gen CCR5, que codifica para un receptor que interviene en la entrada del virus en las células. Tras el trasplante de los precursores hematopoyéticos en el paciente con SIDA y leucemia, el virus que quedaba en sangre no podía infectar a los nuevos linfocitos (pues provenían de células del donante resistente al VIH). Cinco años después del trasplante, Timothy Brown seguía sin presentar niveles apreciables del VIH en sangre.

Los pacientes de Boston, en cambio, no recibieron un trasplante de alguien resistente al VIH. Simplemente se continuó el tratamiento con antirretrovirales durante y después del trasplante medular. Se cree que las células trasplantadas reconocieron como ajenas a las pocas células propias de los pacientes que quedaron después de la quimioterapia, destruyéndolas y acabando con el VIH que las había infectado. Este hecho se conoce como enfermedad del injerto, y si bien es perjudicial, en estos pacientes permitió que se destruyeran los reservorios del virus, ya que éste se encontraba “escondido” en las células supervivientes de la quimioterapia. El VIH libre, por el contrario, no podía infectar a las nuevas células debido a los antirretrovirales que recibían los pacientes.

AIDS_World_mapEn este contexto, existen básicamente dos estrategias para eliminar la infección por VIH:

  • Despertar a los virus latentes y destruir las células en las que se encuentran.
  • Imitar la mutación genética del donante del paciente de Berlín mediante terapia génica.

1. DESPERTAR AL VIRUS. El VIH es un virus que posee ciclo lisogénico, esto es, que es capaz de integrar su ADN (antes ARN) en el ADN de una célula huésped y permanecer “dormido”. Este hecho dificulta enormemente el tratamiento de personas infectadas por este virus, pues aunque los niveles en sangre disminuyan debido a los antirretrovirales, el virus permanece escondido, esperando a resurgir en el momento en que se deje el tratamiento. Uno de los principales tejidos en los que el virus permanece latente es el tejido linfático intestinal.

La estrategia para eliminar la infección consistiría en “hacer salir” al virus mediante diferentes moléculas, como interleucinas o inhibidores de desacetilasas de histonas (recordemos, que regiones del ADN con histonas desacetiladas se encuentran inactivas). Así, inhibiendo la desacetilación de éstas, se evita que el ADN del virus integrado en el genoma se inactive, evitando que el VIH quede latente. Una vez “despierto” el virus, la acción conjunta de los antirretrovirales y del propio sistema inmune podría acabar con el VIH.

Histones2. TERAPIA GÉNICA. Debido a que un trasplante medular es relativamente arriesgado y es un procedimiento difícil, el tratamiento llevado a cabo para curar al paciente de Berlín y a los de Boston no parece ser una opción para otros pacientes con infección por VIH. Sin embargo, el hecho de que una proteína CCR5 defectuosa sea capaz de resistir la infección abre otras vías de investigación.

Es posible utilizar nucleasas con dedos de zinc para eliminar el gen CCR5 de linfocitos de los pacientes, haciéndolos resistenes al VIH. Éstos linfocitos pueden ser luego reintroducidos en el individuo. Si éste procedimiento funcionara con células hematopoyéticas, todos los futuros linfocitos del paciente podrían ser resistentes al VIH, acabándose así la infección.

HIV-infected_H9_T_cellA pesar de que hay muchos esfuerzos por encontrar una cura definitiva al VIH, y a pesar de que hay ya incluso tratamientos utilizándose en ensayos clínicos con humanos, la cura parece estar lejos. No obstante, aún siendo el VIH uno de los mayores enemigos que la ciencia se ha encontrado, si somos optimistas, podríamos pensar que en un futuro no tan lejano el SIDA podría sonarnos igual que la peste negra o la viruela.

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