El problema de los transgénicos

gmo-ratHay gente que cuando oye hablar de transgénicos se lleva las manos a la cabeza. De hecho, sólo hace falta poner en Google algo así como “no a los transgénicos” para que salgan páginas como esta. Y no sólo encontraremos este tipo de blogs sin ningún tipo de credibilidad, sino que quizás también recordaréis el artículo científico que salió el año pasado en Francia, donde se aseguraba que los transgénicos producían tumores en ratones. Recuerdo cómo los medios de comunicación se jactaban de que, por fin, se había demostrado la toxicidad de los transgénicos. No tuvo que pasar mucho tiempo para que la comunidad científica criticara el experimento en cuestión, que no cumplía con los estándares de calidad propios de un paper científico (ver aquí, y aquí).

Sin embargo, el daño ya estaba hecho: las imágenes de los ratones inflados ya se habían metido en la cabeza de muchos. Por lo general, hay dos tipos de personas que están en contra de los transgénicos:

  • Por una parte la gente corriente, que no sabe ni qué es un transgénico, ni qué es un gen ni qué es la ingeniería genética. A este tipo de personas les han grabado con fuego la relación entre transgénesis y malignidad, y sin la capacidad de poder argumentar nada en contra, lo aceptan sin más.
  • Por otra parte tenemos a científicos. Esta es la parte que más duele de todas. No hace mucho, en un trabajo de fisiología vegetal que estaban presentando unos compañeros, se expuso un punto de vista sobre los transgénicos de lo más coherente: transgénicos sí, siempre que se hagan los estudios pertinentes para controlar su toxicidad, siempre que se investigue lo suficiente para asegurar la salud de las personas. No tardó en salir gente exaltada preguntando que cómo podían defender la transgénesis en alimentos.

En primer lugar, antes de entrar a discutir nada, hay que saber qué es un transgénico. Un transgénico es un organismo que ha sido modificado genéticamente, incorporando artificialmente un gen exógeno (de otra especie) en su genoma. Si bien puede parecer algo extremadamente difícil de hacer, no lo es tanto, y en las prácticas de la universidad lo hemos hecho varias veces con la bacteria E.coli, introduciendo en ella diferentes genes (desde genes de resistencia a antibióticos a genes que le proporcionan fluorescencia).

GFP_Mice_01De hecho, fue la ingeniería genética y las técnicas de transgénesis lo que han permitido la producción a gran escala de insulina para diabéticos. El gen de la insulina humana se introdujo en la bacteria en cuestión, haciendo que ésta lo sobreexprese. De este modo, podemos tener en poco tiempo una gran cantidad de bacterias fabricando insulina humana para nosotros.

Escherichia ColiEl tema, sin embargo, se vuelve peliagudo a la hora de hablar de alimentos transgénicos. No obstante, no veo cómo el introducir un par de genes para la producción del beta-caroteno (ejemplo del golden rice) puede resultar malo para la salud. Este arroz tiene como objetivo reducir la muerte en niños por deficiencia en vitamina A (siendo el beta-caroteno precursor de ésta). En última instancia, lo único que diferencia al arroz normal del golden rice es la presencia o ausencia en mayor o menor cantidad de las enzimas que codifican esos genes introducidos, así como los beta-carotenos sintetizados a posteriori. Por mucho que me estruje el cerebro, no veo cómo esto puede resultar perjudicial para la salud.

Por otra parte, tampoco se debe eludir el hecho de que, al estar modificando el organismo, puedes producir consecuencias desconocidas e indeseadas en él. La toxicidad debe estar presente siempre en la mente de todos cuando hablamos de transgénicos, pero no para prohibirlos, sino para asegurarnos de que lo que estamos comiendo es realmente sano. No se trata de intentar demostrar que los transgénicos son malos, porque la ciencia no funciona así. No puedes empezar un experimento esperando encontrar unos resultados acordes con tus prejuicios infundados. Nada indica, de entrada, que los transgénicos sean tóxicos. Hay que seguir experimentando con ellos para probar o descartar su inocuidad, con experimentos serios y bien planteados, y no sesgados y con intenciones ecologistas detrás. Y esto para cada uno de ellos, porque es importante remarcar que cada transgénico es diferente. No tiene ningún sentido hablar de los alimentos transgénicos cuando cada uno está hecho de forma diferente, sobre una especie diferente e introduciendo unos genes diferentes.

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